Contracturas

¿Por qué tenemos contracturas musculares?

Podemos tener una contractura muscular por:

  • Una oxigenación insuficiente en los músculos.
  • Por la pérdida de líquidos y sales minerales.
  • Como consecuencia de movimientos bruscos y prolongados
  • Por causa del frío.
¿Qué es una contractura?

Una contractura es el acortamiento involuntario del músculo, es la rigidez permanente de la fibra que se resistente a la movilización pasiva del músculo. Es una contracción dolorosa e involuntaria de ciertos músculos de forma permanente.

¿Qué pasa en mi músculo cuando tengo una contractura?

Las contracturas generan dolor y alteran la función normal de nuestro cuerpo. Esto impide que llegue sangre a las células musculares y se acumulen toxinas donde está la contractura, por lo que genera que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro provocando dolor.

¿Cómo o cuándo pueden generarse las contracturas?

Los músculos se contraen y se relajan  para que podamos realizar diferentes movimientos. Pero a veces las fibras musculares se contraen… y después no pueden relajarse. Entonces aparece una contractura.

Las contracturas pueden aparecer después de realizar actividad física inapropiada en intensidad y duración, cuando no realizamos un ejercicio de forma correcta. También pueden aparecer durante el ejercicio o tras haber sufrido una lesión.

Cargar demasiado peso durante un tiempo prolongado o adoptar una mala postura durante el sueño puede favorecer su aparición.

En algún momento todos hemos sentido dolor o molestia en alguna zona de nuestro cuerpo de forma continua, aguda e incluso esta sensación puede permanecer durante varios días, meses o cronificarse de forma permanente.

cuatro causas que pueden generar una contractura muscular 

        – Sobre esfuerzo físico: se puede dar en cualquier persona aunque se tenga una excelente condición física, si la actividad realizada supera la capacidad del músculo para asumir este sobre esfuerzo.

        – Falta de actividad física: se debe a la falta de tono en el músculo. Cuando una persona inactiva realiza un esfuerzo físico, fácilmente superará la capacidad de sus músculos. Del mismo modo, con el paso de los años vamos perdiendo elasticidad en los músculos y articulaciones, máxime si no realizamos una actividad física de mantenimiento. Lo que supone que cualquier actividad cotidiana se convierta para estas personas en un sobre esfuerzo.

        – El estrés: cada día aumenta el número de personas que se encuentran sometidas a situaciones de estrés. Esto hace que el paciente, de forma involuntaria y constante ponga sus músculos en tensión, creándose de esta forma las contracturas.

       – Postura estática: estar durante mucho tiempo en una misma postura también puede ocasionar contracturas. Por ejemplo,  permanecer durante mucho tiempo sentado en la oficina. Esto mantiene los músculos en una posición estática continua que genera  un bloqueo en el músculo.

¿Que síntomas puedo tener si tengo una contractura?

Entre los síntomas más frecuentes encontramos el abultamiento o inflamación de la zona, dolor y alteración del funcionamiento normal del músculo.

Otro de los síntomas que también podemos tener son calambres musculares, que produce que el músculo se endurezca y no pueda moverse.

Si los síntomas de una contractura se alargan en el tiempo, puede desembocar en lesiones más graves.

Puedes empezar con pequeñas molestias que no impiden el movimiento del músculo a lesiones que pueden dejar tu músculo completamente inválido para el movimiento, siendo luego más larga y difícil su recuperación.

En el diagnostico de una contractura, podemos sentir mediante  la palpación un abultamiento en las zona muscular con mayor tensión unida a una señal de dolor al palpar estas áreas de dolor.

También podemos ver las limitaciones en el rango de movimiento del músculo lesionado en comparación con el músculo sano del lado opuesto.

Contracturas
Contracturas
¿Cómo puedo prevenir las contracturas?

Estos consejos pueden ayudarte a prevenir la aparición de contracturas:

  • En el deporte y ejercicio se recomienda antes de iniciar el juego deportivo,  realizar un calentamiento suficiente para preparar el músculo antes de la actividad.

Al terminar de hacer ejercicio o deporte, hacer estiramientos que vuelvan a colocar los músculos en su sitio y recuperen la calma de todo el cuerpo.

    • Evitar el sobreestiramiento, no forzar el músculo en un posición exagerada.
    • Realizar estiramientos cada hora durante dos o tres minutos.

 

  • Durante el sueño descansa de 7 a 8 horas diarias en una superficie cómoda y con una almohada adecuada para tu cuello; su altura debe cubrir el espacio que existe entre el cuello y la oreja al estar de medio lado. Evita que la cabeza quede muy baja o alta.

 

  • En el descanso dale un reposo adecuado a tus músculos, si entrenas  o realizas actividad deportiva, alterna los entrenamientos y zonas que trabajas cada día para evitar la fatiga muscular .
  • Evitar el estrés 
  • Realizar cambios en la postura cada cierto tiempo a lo largo del día.
¿ De qué forma influye la alimentación en las contracturas?

Las células musculares necesitan para su buen funcionamiento.

  • Agua.
  • Magnesio,.
  • Potasio.
  • Sodio y glucosa. 

La falta de estos elementos irrita el músculo lo que facilita la aparición de contracturas. Aumenta el consumo de plátano, patatas, arina de soja, disminuye el consumo de tomates y vinagre. Te recomiendo:

    • Beber suficiente agua y de forma regular durante todo el día.
    • Seguir una dieta equilibrada.

En nuestro Centro de Fisioterapia contamos con los más avanzados y efectivos medios para la curación las contracturas musculares.

Asimismo, también somos conscientes de que debemos trabajar junto al paciente para descubrir las causas que las provocan y educarle para que siga unas pautas que le ayuden a que no se vuelvan a producir.

¿Cómo tratar una contractura en casa?

El mejor tratamiento es evitar que aparezcan las contracturas, pero si en tu caso ya han aparecido puedes intentar aliviarlas con estos consejos:

  • Termoterapia: consiste en aplicar calor local para conseguir un efecto relajante. Se puede administrar con una almohada eléctrica, por ejemplo. de forma moderada con tiempos de 15 minutos a lo largo del día.
  • Hidroterapia:son estiramientos o ejercicios acuáticos que puedes realizar en la zona sauna de tu gimnasio. En su defecto una ducha de agua caliente sobre la zona puede ayudar a relajarte.
  • Estiramientos: lentos y suaves varias veces al día.
  • Masajes: siempre proporcionados por un profesional, porque en el caso de que no se den de forma correcta pueden causar un daño mayor.
  • Terapia de contraste: alterna la aplicación de frío calor de la siguiente manera:
  1. Pon una toalla humedecida en agua caliente sobre el área con dolor  déjalo durante 5 minutos.
  2. A continuación humedece un paño y coloca hielo dentro, déjalo 4 minutos sobre la zona.
  3. Vuelve a repetir la aplicación con calor, esta vez disminuye 1 minuto déjalo 3 minutos en el sitio del dolor.
  4. Seguidamente coloca de nuevo un paño frío durante 2 minutos en la contractura.
  5. finalmente insiste durante 1 minuto con una toalla caliente, en el lugar que has estado tratando.
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